domingo, 28 de junio de 2009

-

"Gárgola"

Yo te ofrezco alas pueriles,
traídas de antaño.

En forma de cuerpo
despojado de reacciones,
escucharás el llanto,
de un cuervo maltrecho,
parado sobre mí.

Desde aquí,
todo lo veo.
Te ofrezco dolores,
y sombras de mármol.
Sangre de gárgola,
que se ha detenido.

Llueve, entonces,
sobre mi férrea piel,
ya he perdido
el estimulo de esconderme.

Los pájaros me golpean,
violentamente,
buscando refugio,
sólo en noches de tormenta,
de cielos oscuros.

Yo he sido parte del viento,
y te he golpeado en brisas,
he sido un sol incipiente.

Y todo estuvo allí,
detenido, alguna vez,
esperando.

Pero hoy,
mis máscaras demolidas,
son sólo espejos burlescos.
de una estatua,
y sus lamentos.
-

"Heavenly"

La mentira más grande
se esconde,
detrás de ojos verdes.

Quisiera ser fragmento,
hecho de poesía,
de palabras escondidas,
fragmentadas,

en pequeños bosquejos,
de inocencia,
inocencia malgastada,
tal vez, deseada.

Es mi culpa, señores,
lapidarios jueces
de palabras paganas,
de pensar que he estado amando,
amando vientos malhechos,
recorridos,
sutilmente,
en callados pasos.

Objeto, entonces,
aborreciendo papeles
de antaño, allí,
escondidos,
tristemente ciertos,
que marcan la ley,
de mis palabras.

Sujeta, entonces me encuentro,
a la línea correcta
de caminos,
y negros finales,
que no existen,
que giran,
destinados
a perderse.
-

"Sombra en la pared"

Incinerando mis ojos infantiles,
en tu sonrisa hecha cárcel.

He caído, maniatada,
en las alas del lamento,
que ha sido coartado.

Entonces, otra puerta se ha abierto
para dar paso a este bufón,
quien observa,
detrás del océano,
o aún más allá.

Tu voz es dogma infernal,
de mis labios consumidos,
que van perdiendo forma,
en garras sangrientas.

Se ha posado este,
en tu sombra malgastada,
y ha encontrado respuestas,
en días muertos.

Entre mis manos que aquí tiemblan,
danzan los influyentes,
de tu mirada imposible.

Lágrimas caen,
amargamente
y se tiñen los vientos,
de un tono rojizo,
vestigios de sangre.

Me pregunto,
entonces,
¿cuánto tiempo ya ha pasado?

Si tus ojos cristalinos,
no han de mirar,
el rostro desesperado,

aquí muere,
una vez más,
este arlequín
guíado, sutilmente,
por tu sombra.
-

"En la cruz"

Quiero que tus garras,
en medio del silencio,
me lastimen.

Correré precipitada,
y caeré así,
sangrante.

Acarreando,
cruces de barro,
que lastiman
y vuelven a abrir,
mil heridas.

Rompiendo esquemas,
siniestros,
como desear la muerte,
prematura,
arrogante,
joven como mis ojos,
al abrirse.

Y morirme,
entre el frío de la nada,
y el ausente final,
de mis venas,
perpetrando.

Necesito hallarte ausente,
Lejos,
Que no me sientas aquí,
Ni me encuentres.

Y yo no responderé,
para que mis labios se cierren,
y mi cuerpo sea olvido,
cadavérico,
deshaciéndome.

Crucificándo,
cualquier signo,
de vida.

[No soy Dios, allá, en la cruz. Soy sólo el crucificado]

-
Yaciendo bajo la filosa luna,
he visto un manto,
de tristes ojos penando.

Allí se veían,
sonrisas enfermas.

"Son sólo almas", me dije,
"Sólo blancas almas,
que han sido calladas"

Levantóse el cielo,
en un torrente infinito,
para engullir a aquellos
que han pecado.
-

Pauline.

viernes, 17 de abril de 2009

Siempre te miraré,

con mis ojos...

...desde tu sombra...

jueves, 9 de abril de 2009

...Quise olvidarme...

Y me olvidé...

de todo...

Por eso ahora soy la nada que te escribe.

lunes, 23 de marzo de 2009

Suenan melodías,
desconocidas.
No hay silencio,
ni abismos,
como los que he visto.
Dejaré,
por fin,
de fingir
que cuando miro,
no observo.
Que nada se acciona en mí.
Porque así la piel,
se abre.
Y es la puerta,
de lo irreal.
de las lágrimas,
que no son.
De la imagen sublime,
causante de apatía.
De las palabras perfectas,
que llegaron en lluvias,
en gotas.
Aguaceros,
que reflejan
en el horizonte,
dos luces que agonizan,
Y eternizan,
lo perdido,
jamás olvidado.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Volví sangrante,
volví compasiva.
Mis ojos,
enrojecidos arden,
como siempre,
o más que nunca.
Mis labios demolidos rezan,
entre tanto ruido.
Otro anochecer,
de castillos en el aire.
Porque así he bebido el vino,
y caminado la distancia,
entre tus rasgos,
y los míos.
Así, innecesariamente.
He gritado,
en la oscuridad.
En el silencio,
de mis reflejos.
Entre las sombras,
que acompañan mi silueta,

Y mis rasguños...

Volví así,
sangrante y compasiva.

Volví malherida. Maniatada.

Y de la misma forma,
me iré.

Llevándome tu espíritu,
hacia otro espacio.


[Mírenme con otra cara. Tal vez, terminen olvidándome.]

jueves, 26 de febrero de 2009

"Damn! I'll never be anything! Anything at all!"

Brian May.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Quisiera que veas como hago esto:

Primero, borraría mis ojos, para que nadie pueda ver la oscuridad que existe en ellos. Ya nadie podría sumergirse en lo que escondo detrás. No habría colores, ni lugares por ver, el sol dejaría de brillar para mí. No vería más rostros. No más fotos, no más paisajes, no más cielo ni océano. No habría lugar para ello.

Luego, me encargaría de destrozar cualquier otra parte de mi rostro que me permitiera mantener contacto alguno con el mundo.

Poco a poco iría despedazando mi cerebro: primero, los malos recuerdos, las pesadillas, los conocimientos que nunca me interesó tener. Uno a uno, los haría añicos contra la nada misma. Después, seguiría por lo bueno, lo bello, todas esas pequeñas cosas que destruyen mis signos vitales, no porque hayan sucedido alguna vez, sino porque ya no sucederán nunca más y creo que no existe otra cosa que me pueda entristecer tanto como aquello.

Así acabaría con mi cabeza. La invertiría. La haría 'no existir', sin más, sin dudar.

Continuaría con mis manos. Quisiera que simplemente se desvanezcan. Perdiendo el tacto, de a poco, dolorosamente. Como si el fuego hubiese sido creado para quemarlas. Sentiría arder mis venas y mis huesos. Pero al menos sentiría...

Mis piernas serían las próximas víctimas. Me gustaría que el viento las deshaga, sin ardor ni dolor alguno. Simplemente desaparecer. Nunca más sentir cansancio. No más exigencias.

Y así, progresivamente, con tus ojos posados en mí, iría destrozándome sin piedad. Hasta dejar de existir por completo.


Hasta abandonar mis huesos.

Y dejar el alma.