Volví sangrante,
volví compasiva.
Mis ojos,
enrojecidos arden,
como siempre,
o más que nunca.
Mis labios demolidos rezan,
entre tanto ruido.
Otro anochecer,
de castillos en el aire.
Porque así he bebido el vino,
y caminado la distancia,
entre tus rasgos,
y los míos.
Así, innecesariamente.
He gritado,
en la oscuridad.
En el silencio,
de mis reflejos.
Entre las sombras,
que acompañan mi silueta,
Y mis rasguños...
Volví así,
sangrante y compasiva.
Volví malherida. Maniatada.
Y de la misma forma,
me iré.
Llevándome tu espíritu,
hacia otro espacio.
[Mírenme con otra cara. Tal vez, terminen olvidándome.]