lunes, 23 de marzo de 2009

Suenan melodías,
desconocidas.
No hay silencio,
ni abismos,
como los que he visto.
Dejaré,
por fin,
de fingir
que cuando miro,
no observo.
Que nada se acciona en mí.
Porque así la piel,
se abre.
Y es la puerta,
de lo irreal.
de las lágrimas,
que no son.
De la imagen sublime,
causante de apatía.
De las palabras perfectas,
que llegaron en lluvias,
en gotas.
Aguaceros,
que reflejan
en el horizonte,
dos luces que agonizan,
Y eternizan,
lo perdido,
jamás olvidado.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Volví sangrante,
volví compasiva.
Mis ojos,
enrojecidos arden,
como siempre,
o más que nunca.
Mis labios demolidos rezan,
entre tanto ruido.
Otro anochecer,
de castillos en el aire.
Porque así he bebido el vino,
y caminado la distancia,
entre tus rasgos,
y los míos.
Así, innecesariamente.
He gritado,
en la oscuridad.
En el silencio,
de mis reflejos.
Entre las sombras,
que acompañan mi silueta,

Y mis rasguños...

Volví así,
sangrante y compasiva.

Volví malherida. Maniatada.

Y de la misma forma,
me iré.

Llevándome tu espíritu,
hacia otro espacio.


[Mírenme con otra cara. Tal vez, terminen olvidándome.]